13.4.16

El Quijote + La boda

¡Hola! hoy os traigo dos textos, el del quijote es para un concurso que espero ganar aunque antes de publicar la entrada me he dado cuenta que tenía una pequeña falta, espero que no lo cuenten mucho...
El otro lo escribí porque en el colegio nos hacen escribir microrelatos y yo decidí hacerlo un poco diferente. Espero que os guste.


Alejandro apenas ocho años tenía, cuando una adaptación del clásico español más conocido, a sus inocentes manos llegó. Adoraba jugar a que era el hidalgo y que su fiel escudero Sancho Panza le seguía, siempre que a su menester le asista.
A medida que el niño crecía, su obsesión con la obra no desaparecía. Decía que quería ser Alfonso Quijano y por toda La Mancha ser conocido. Sus padres creérselo no podían, loco estaba su hijo. Con veintitrés años ¿cómo seguir creyendo puede, que el hidalgo es?Terapeutas miles tratáronle, mas nada habían de ver, pues cuerdo siempre salía, en aquestos exámenes. Todos sabemos que no es así, nuestro amigo Quijote –el único nombre al que su merced asiste—algo muy malo había de tener.35 años tenía, cuando a su Dulcinea conoció y, sorprendentemente loca estaba, por El Quijote también.Salían a la calle y todo el mundo raro les miraba, pues como si en pleno siglo XVII se encontraran, hablaban ellos de duelos y batallas.Quijote y Dulcinea se casaron, tan solo tres meses después de conocerse. 
La boda fue todo un desparpajo pues, como de otra forma no había de ser, al puro estilo quijotesco festejose.
Tuvieron dos hijos, cuyos nombres no podían ser otro más que: Sancho y Quijote, a los que desde pequeños leían libros de caballería, sobre todo aquel libro que unioles en santísimo matrimonio.
Maldecirles o juzgarles está de más, pues como bien sabemos todos, cada cuerdo tiene un loco interior, simplemente a algunos poca cordura les queda y, su locura, destaca sobre aquello que muchos presumen de tanto tener. Pero que sus menesteres ahora no se alarmen, no van a quedar como el buen Alejandro y su alocada familia, simplemente es ficción, puro teatro, el que en aqueste fragmento yo mostrare. 






Cansada de tanto esperar, desesperé. Sí, se lo dije y creedme, no fue tan mal como esperaba. Tenía miedo y mucho, pero no soltarlo me carcomía por dentro. Realmente fue lo mejor que pude hacer, si lo hubiese mantenido oculto, encerrado en mis entrañas, no habría conseguido al amor de mi vida. Porque ella, sí ella, la chica rubia, femenina de maquillaje siempre perfecto era como yo, lesbiana ¿quién lo iba a esperar? Nadie, siempre hablaba de chicos y salía con ellos.
Ella popular y yo una friki, ella iba siempre bien vestida y yo siempre en chándal, ella siempre hablaba con sus amigas y yo vagaba sola por los pasillos de la escuela con la música a tope; jamás habría esperado que el destino nos fuese a juntar, pero ya se sabe todo cuerdo/a tiene un loco/a y estoy casi segura de que ella es la mía, todavía no se determinar quien de las dos es la loca.
Jamás pensé que llegaría este día, cuando te presenté a mis padres y vieron que tu cuerpo era el claro ejemplo de una chica heterosexual, se quedaron atónitos, pues pensaron que serías como yo, chándal o camisetas de grupos de música rock, solitaria y… una “marimacho. Nunca pensaron que nuestra relación iba a durar más de un mes, pero ahora, tras 10 años juntas frente al altar nos encontramos las dos con nuestros blancos trajes de larga cola y nuestros velos que dejaban ver tu cara entusiasta por sentirte una princesa con el vestido y mi cara de incomodidad al notar que el atuendo me cortaba la circulación.
Y llego el momento, dos relucientes anillos dorados se encontraban en un mullido cojín rojo sujetado por nuestra pequeña sobrina Lucía que nos miraba perpleja al no entender que dos mujeres se casen.
“Yo, Andrea Pérez García me entrego a ti como legítima esposa. Para amarte y honrarte en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza. Prometo serte siempre fiel y jamás desconfiar y sobre todo, prometo siempre amarte y respetarte hasta que la muerte nos separe.” Estas palabras salieron de mi boca cual se ve el relámpago y luego se oye el trueno, sentí lo que acababa de decir cuando tú empezaste a leer tus votos matrimoniales.
Sellamos nuestra promesa con el deslumbrante anillo y el romántico beso en el que se fusionaron mis labios pintados de rosa con los suyos de color carmesí.
Quien iba a pensarlo, repito. La friki con la popular, parece una historia típica de libro romántico adolescente, pero, ahora sé que no todos esos libros son tan irreales cómo aparentan, porque si no, yo estoy viviendo en uno.


Yo me despido por hoy. Comentadme que os han parecido estos textos y estáis invitados a proponer ideas para que yo haga relatos, que no os de corte pedir porque adoro escribir y que me propongan tremas es más bien un halago porque eso significa que a la gente le gusta como escribo.
Os recuerdo que tengo redes sociales donde os podéis enterar de cuando subo entrada y los libros que voy leyendo. Nos vemos el sábado, un abrazo de oso. 

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